3 dic. 2009

Apelación inapropiada a la autoridad

Se comete esta falacia cuando se toma como garantía o bien la opinión de alguien no calificado en el tema o cuando se acude a alguien profesionalmente adecuado pero que puede dar una opinión sobre un asunto en controversia en su área de estudio.

Es frecuente en publicidad encontrar que se propone que determinado producto es bueno solo porque alguien famoso lo dice. Y no pocas veces algunas personas sostienen que tal o cual opinión es la correcta solo porque tal o cual informativista o analista de televisión o radio la dijeron. Bastantes veces ocurre que se pretende asegurar la necesidad de tomar determinadas medidas económicas solo porque lo dicen algunos economistas que ocupan puestos importantes o de los que se pide la consideración de "inteligentes". Incluso a veces se olvida que alguien puede saber hacer algo y tener opiniones equivocadas o injustificadas acerca de cómo se hace; esto es común cuando se cita a artistas como garantía de que tal o cual producto artístico es mejor que otros o de que el proceso creativo es de tal o cual manera.

Pensemos en la falacia de la siguiente afirmación: "Si el Premio Nóbel en Literatura, hombre de reconocida trayectoria intelectual y de profundos conocimientos, dice que en la quinta carrera del domingo hay que jugarle al caballo número cinco, es que hay que jugarle al número cinco".
Muchas veces, en particular los periodistas, dan como ciertas informaciones sin poder tener control de la fuente y las dan por confirmadas solo porque la fuente tiene reputación de importante. Supongamos que una revista especializada en economía señala que la empresa X está segunda en la lista de las más importantes del mundo a nivel de producción y facturación. No hay ningún problema en decir que tal fuente afirma eso. Pero se comete una falacia si se afirma algo como: "Es indiscutible. La empresa x es la segunda en importancia en el mundo a nivel de producción y facturación. La revista tal lo afirma claramente".
Otra variante de esto es la apelación a rumores o a fuentes anónimas. Es claro que muchas veces no se cita a las fuentes para salvaguardar el canal de información, pero la falacia ocurre en que se afirme que algo es verdad porque lo dice tal o cual fuente, cuando no puede ser comprobado eso que se dice.