18 oct. 2009

1.2ENFOQUE DE COMPETENCIAS

Hablar de competencia es hablar de unidad, ya que el concepto mismo posee este significado e implica que los elementos del conocimiento tienen sentido sólo en función del conjunto. Ser competente implica el dominio de la totalidad de elementos y no sólo de algunas de las partes.

Competencia es la capacidad para actuar con eficiencia y satisfacción sobre algún aspecto de la realidad personal, social, natural o simbólica. Cada competencia viene a ser un aprendizaje complejo que integra habilidades, actitudes y conocimientos. Se desarrolla a través de experiencias de aprendizaje en cuyo campo de conocimiento se integran tres tipos de saberes:
Ø Conceptual (SABER)
Ø Procedimental (SABER HACER)
Ø Actitudinal (SER)


Una fórmula sencilla para definir competencia es:
Cuando el Conocimiento, Habilidad y actitud se encuentran (en un ser humano-estudiante) debidamente equilibradas y/o armonizadas, podemos decir, que ha logrado la COMPETENCIA que se busca desarrollar en ellos.

Una definición más precisa es: Competencia es una red de K+H+A





Ø CONOCIMIENTO (K).-Contenidos preposicionales aceptados como verdaderos mediante algún tipo de justificación teórica.

Ø HABILIDAD (H).- Manifestación objetiva de una capacidad individual cuyo nivel de destreza produce eficiencia en una tarea.

Ø ACTITUD (A).- Conducta postural y /o situacional que manifiesta la ponderación de un valor.

Triángulo de las Competencias
Una forma muy sencilla de representar las tres dimensiones de las competencias es a través de un triángulo equilátero, cuya característica son sus tres lados iguales. Para que un estudiante pueda ser competente debe cuidar el equilibrio entre estos tres elementos.


En el ambiente académico, es común que existan aspectos que alteran el equilibrio de los elementos de las competencias, tales como contenidos eminentemente teóricos, poco contacto con la realidad, poca práctica instalaciones inadecuadas, malas relaciones interpersonales(maestros, compañeros, familia), exceso de tareas, horarios, situación económica, etc. Que pueden darse al traste con la actitud del estudiante (A), los constantes cambios derivados del avance tecnológico en la disciplina (K) y la necesidad de adoptar nuevas estrategias de aprendizaje (H) acordes con las exigencias de la modernidad podrían (hipotéticamente) romper el equilibrio del triángulo y dar como resultado estudiantes con problemas de aprendizaje y por lo tanto incompetentes.


Tipos de Incompetencia

Campirán habla de seis tipos de incompetencias que dependen de la prioridad que se le dé a alguna o algunas de las dimensiones del modelo; si la tendencia del estudiante es el adquirir conocimientos únicamente y descuidar los otros elementos, resultaría un alumno con mucho conocimiento (C) pero con deficiencia al aplicarlo (H) y en su comportamiento (A). Sería un “Erudito” incompetente.


Por otro lado, si se pretende poner énfasis en hacer las cosas (H) únicamente, descuidando los otros elementos (C, A) resultaría un “Hábil” incompetente, no sabría por qué se hacen las cosas. Está también el “Refinado”, estudiante incompetente que no sabe ni hace nada (C, H), pero que tiene muy buenas relaciones interpersonales, es decir, una buena actitud(A). Estas incompetencias resultan de propiciar una sola dimensión.

Por otro lado también resulta un estudiante incompetente cuando se atienden dos dimensiones y se descuida la otra, de tal modo que si el alumno se capacita (C) y habilidad (H) para aplicar su conocimiento, sin procurar su desarrollo humano(A) resultaría un “grosero”.

Si descuida el conocimiento (C) y únicamente se limita a hacer las cosas (H) con actitud propositiva(A), sería un “ignorante”.


Y por último, si un estudiante procurará el conocimiento (C) y la actitud (A) y descuida la habilidad (H) para aplicar ese conocimiento, resultaría un perfecto
“inútil”.


De lo anterior se concluye que:
Para que un estudiante tenga la capacidad efectiva de llevar a cabo exitosamente una actividad o empresa debe mantenerse al tanto de los conocimientos necesarios, saberlos aplicar óptimamente y mantener una buena disposición ante sí mismo y ante su entorno social.