30 de nov. de 2009

Inferencia


III.4 INFERENCIA

El término inferencia abarca varios sentidos, tanto en el lenguaje natural como en los lenguajes lógicos.
Etimológicamente la palabra inferir proviene del latín infierre, que significa llevar a una parte o sacar una consecuencia de un hecho o un principio.


¿Qué es Inferir?
Inferir es el proceso en el que se afirman fundamentadamente ciertos enunciados a partir de otros, y se expresa a través del lenguaje (oral o escrito), puede ocurrir que se obtengan una serie de afirmaciones al discutir, lo cual indica que se está argumentando o discutiendo con ciertas bases. Se afirma "B" apoyados en "A".


Por ejemplo:
*Si a los niños se les inculcan los valores patrios, serán buenos mexicanos (A). Pero no son buenos mexicanos. Por lo tanto no se les inculcaron valores patrios (B).

*Se sabe que es más barato producir alimentos en nuestras parcelas que comprarlos en la tienda (A), por lo tanto es importante aprender la técnica de sembrado (B).


Puede expresarse con ciertas acciones, se tiene cierto conocimiento expresado en afirmaciones o negaciones, se infiere alguna otra afirmación o negación y se actúa en consecuencia.


Por ejemplo:
*Puesto que me han servido los consejos de mis abuelos por su sabiduría, entonces cada vez que tengo algún problema recurro a ellos (acción) para solicitar un buen consejo.


*Puesto que se traduce en autosuficiencia, debemos producir (acción) nuestros alimentos.


Interesa aquí la inferencia en el nivel del lenguaje y no de los hechos debido a que en el ambiente académico la habilidad de inferir tiene sus aplicaciones dentro de las teorías que se manejan en el ámbito disciplinar, para que posteriormente esto se refleje en la toma de decisiones, una vez teniendo claro el proceso metacognitivo de inferir.


Creación y/o análisis de argumentos o razonamientos. ¿Para qué sirve el razonamiento?


La necesidad de argumentar (razonar) consciente o inconscientemente está presente en la vida cotidiana. Se utiliza el razonamiento o argumentación cuando se desea defender una tesis, defender ideas, tomar decisiones, convencer de algo o fundamentar una verdad.
En general, se construye un argumento cuando se tiene la necesidad de resolver, conocer o apoyar algo, de modo que si no hay un estímulo, una motivación, una duda epistémica, metodológica o psicológica no hay creación de argumento.
Es importante distinguir el razonar como proceso y el razonar como producto. Razonar como proceso, es la actividad de producir razonamiento y se refiere al análisis lógico y conceptual. El razonar como producto, es el razonamiento mismo.
Desde el punto de vista del producto, el razonamiento es un trozo de discurso escrito o hablado compuesto por dos o más oraciones que desempeñan una función informativa en el contexto, y que son tales que una(s) son las premisas que pretenden ofrecer fundamentos de prueba (o al menos elementos de juicio favorables) para aceptar la verdad o verosimilitud de otra, llamada conclusión.


Es decir, un razonamiento tiene tres elementos:


1) Lo que fundamenta. Premisa es un enunciado informativo o proposición que tiene como meta servir de apoyo, justificar o dar razones para una conclusión.
2) Lo fundamentado. Conclusión es un enunciado informativo o proposición que ha surgido de las premisas.
3) Una relación inferencial que vincula a la premisa con la conclusión.


Ejemplos:
Oscar estudia en la universidad, todos los estudiantes de la universidad al final deben realizar su servicio social, por lo tanto, en algún momento, Oscar realizará su servicio social.
Iván atiende y procura a su familia, todos los que atienden y procuran a su familia son felices, por lo tanto Iván es feliz.
Eva sólo come comida vegetariana, en la fiesta solo hay barbacoa, es posible que Eva no coma nada en la fiesta.

Siempre que hay un razonamiento tiene que haber al menos dos proposiciones, una que es premisa y otra que es conclusión, además una relación inferencial que vincula a ambas, de modo que una sola oración no constituye un razonamiento. En síntesis, un razonamiento o argumento equivale a apoyar algo con razones.


Detección de argumentos o razonamientos


Una forma de localizar argumentos es mediante la identificación de ciertos indicadores a los que se les llama expresiones derivativas, las cuales indican que se está ante un razonamiento.
Indicadores de premisas:





Cabe señalar que en un trozo de discurso escrito o hablado, las premisas pueden ir al inicio y la conclusión al final o viceversa, como se indica en los siguientes esquemas:



Cuidado con la palabra "entonces", a veces no es una expresión derivativa "Si llueve entonces se moja la calle", esto no es un razonamiento, simplemente una proposición compuesta.
También se da el caso de tener en un trozo de discurso con los siguientes esquemas:



Las proposiciones simples, son aquellas que no tienen conectores y expresan un hecho.
Por ejemplo: "Todos los hombres son mortales". Las proposiciones complejas son aquellas que tienen conectores. Por ejemplo: Si hoy es lunes, entonces lavaré los trastes.

Algunos indicadores epistémicos

Dentro de los componentes de los argumentos (enunciados o proposiciones) es muy probable encontrar palabras que los afecten, frases como:

sé que
opino que
creo que

Estos indicadores dan indicios epistémicos sobre los enunciados, es decir, les dan un sentido particular a los enunciados.

Ejemplos: Es distinto afirmar: "Este año no habrá cosecha", a afirmar: "Creo que este año no habrá cosecha" En el primer caso se está asegurando que no habrá cosecha (lo sabe), en el segundo caso no se asegura nada (sólo lo supone).

Un argumento o razonamiento es un producto de una inferencia, es decir, es un proceso en donde de ciertas afirmaciones se pasan de manera legítima a otras. Ahora bien, no todo tipo de inferencia es un razonamiento, pues no siempre esta fundamentado. En la vida cotidiana los procesos de inferencia son de un nivel de comprensión básica (suposiciones), es decir, se hacen inferencias caracterizadas por no tener reglas, son generalizaciones apresuradas sin suficiente argumentación o razonamientos en donde están de por medio los prejuicios, la ignorancia, además de la falta de claridad y precisión que hacen caer en falacias.

Ejemplos de falacias:

De autoridad: ¡Te callas porque lo digo yo!
Recurre a la fuerza: Hoy no te vas, a fin de cuentas, ya no pasan camiones.
Del énfasis: ¡Regalamos un Auto! al ganador del sorteo anual.
De la pregunta compleja: ¿Todavía engañas a tu novia?
De generalización apresurada: Todos los hombres son iguales.

Para el desarrollo de la habilidad de inferir, al igual que en todas las demás habilidades de pensamiento, sean básicas o analíticas, es importante hacer metacognición del proceso, es decir, darse cuenta de cómo se obtienen estas inferencias y estar conscientes de las consecuencias de obtener los diferentes tipos de inferencia.
En síntesis, en el proceso de inferir interesa distinguir dos niveles de la inferencia:
Inferencia:

i. Proceso inferencial básico.
ii. Proceso inferencial analítico.

Lee el siguiente texto:

Esta es la historia de dos vecinos que eran muy amigos y decidieron comprarles a sus hijos sendas mascotas. Uno compró un conejo, mientras que el otro compró un cachorro pastor alemán. El primero protestó pensando que el perro se comería a su conejo. A lo que el otro le contestó que consideraba que crecerían juntos y serían muy amigos.
Y así fue. Era normal ver al conejo jugando en el patio del perro y al revés. Un día, el dueño del conejo fue a pasar un fin de semana en la playa con su familia. El domingo, a la tardecita, el dueño del perro y su familia tomaban una merienda cuando entró el pastor alemán a la cocina. Traía el conejo entre los dientes, muerto y todo sucio de tierra.
La primera reacción fue culpar al perro y enojarse con él. En pocas horas llegarían los vecinos ¿Qué les iban a decir?
Apenas llegaron los vecinos de su viaje oyeron a los niños gritar y uno de ellos fue corriendo hasta su casa para contar lo que había sucedido. Sin embargo, para los vecinos no fue sorpresa. "El viernes antes de irnos el conejo murió y lo enterramos" respondió uno de ellos.
La historia termina aquí. Lo que ocurrió después no importa. El gran personaje de esta historia es el perro que sin haber hecho nada cargó con toda la culpa. Imagina al pobrecito, desde el viernes, buscando en vano a su amigo de la infancia. Después de mucho olfatear, descubrió su cuerpo muerto y enterrado. ¿Qué hizo él? Probablemente con el corazón partido, desenterró a su amigo y fue a mostrárselo a sus dueños, imaginando poder resucitarlo. Sin embargo otra fue la historia imaginada a partir de la cual fue culpado.

¿Cuántas veces se dan conclusiones a partir de una simple suposición?
¿Cuántas veces se culpa a alguien a partir de suponer lo que sucedió?
¿Cuántas veces se enoja con alguien sin saber cuáles fueron los hechos?
¿Cuántas veces se confunde un hecho con una interpretación?
Inferir suele ser un proceso automático que se hace sin estar consciente de las consecuencias que puede provocar. Algo sucede, se explica y luego se confunde lo que "se piensa" con lo "que es" realmente (salto categorial).

"El conocimiento está formado por el 20% de lo que usted sabe,
y el 80% de lo que usted infiere sobre lo que sabe." Jim Rohn

El proceso de hacer inferencias se da en el marco de una conversación interna a partir de haber observado o escuchado algo. Como se sabe, tanto el observar como el escuchar tienen un factor biológico como el ver o el oír y un factor lingüístico como es el interpretar. Como personas, la conversación interna en la que se está, la emoción que se siente y el cuerpo que se muestra (coherencia como seres humanos) es la interpretación que se hace de los sucesos.

Cuando el sujeto ve o escucha los hechos, selecciona en forma automática aquello que le interesa porque le parece importante, e inmediatamente se dispara una cadena de juicios automáticos en su conversación interna a partir de los cuales saca conclusiones, éstas dejan un espacio de posibilidades disponibles mientras se predispone a determinadas acciones.

La escalera de inferencias es un modelo simple de razonamiento que sigue la conversación interna del sujeto, para dar sentido a lo que ocurre, se mueve por esta escalera considerando a sus interpretaciones y juicios anticipados como verdaderos sin asegurar que sus inferencias muchas veces lo llevan a extraer conclusiones erróneas.

Proceso Inferencial básico (nivel prerreflexivo)

En este nivel de inferencia no existe el cuidado de que el proceso haya sido el correcto, en el sentido de tener suficientes elementos de prueba. En procesos inferenciales básicos se pueden distinguir frases como las siguientes:

¡Tenía que ser el presidente municipal!
¡Claro, son xalapeños!
Siempre ha de ser Lupe la que lo diga.
Era de esperarse que todos pensaran eso.
La comida con mucha harina engorda, dejó de comer harinas, bajo de peso.

Estas frases son indicadoras de un proceso de inferir, pero no hay la seguridad de que el proceso sea el correcto, por ejemplo: ¿Quién me asegura que si dejo de comer harinas bajaré de peso? ¿De dónde se saca que por el hecho de ser xalapeño ocurran ciertas cosas? sin embargo, es común manejarse en la vida cotidiana de esta manera. Aquí se pueden ver claramente el uso de argumentos falaces.

La inferencia básica, tiene que ver con el paradigma individual del sujeto. Se caracteriza por el uso de falacias, por la vaguedad y la ambigüedad.